La ‘gringa Alicia’: cocalera de base que ve un conflicto innecesario y artificial

Llegó a Bolivia en 1982 y se fue a su país. Regresó en 1986 y desde ese año decidió sentar raíces en Yungas de La Paz. Tiene sus cocales en el municipio de Chulumani y es dura con el Gobierno por crear un conflicto artificial

Ivan Alejandro Paredes

La 'gringa Alicia': cocalera de base que ve un conflicto innecesario y artificial | El Deber

Fuente; https://eldeber.com.bo

Viernes por la tarde. Alison Spedding Pallet terminaba de secar su producción de coca en el municipio de Chulumani, en Yungas de La Paz. La filósofa y antropóloga británica decidió radicar en Bolivia desde 1986 y ahora tiene sus propios cocales. Alegre, sencilla y crítica del Gobierno respecto a la política cocalera del país. Pide minutos para poder hablar. Dice que prepara su “bolo” de coca. Vuelve agarrar el teléfono y empieza el diálogo con este medio.

Se considera una “cocalera de base” y asegura que está afiliada a la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca). Spedding Pallet es licenciada en antropología y filosofía de la Universidad de Cambridge y tiene un doctorado en antropología social, además de ser una reconocida escritora. En su país es una famosa autora de culto dentro del género de ficción, considerada radical y feminista. En Bolivia dicta cátedra en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

La ‘gringa’ Alicia es filósofa y antropóloga, foto de archivo

“En este momento soy una cocalera de base, pero también fui dirigente en la central de mujeres San Bartolomé, en Chulumani. La organización sindical se debe respetar y ahora no se lo hace en este conflicto, que es una continuación de años. ¿Arnold Alanes qué ganó? Nada. Él no respeta nuestra organización y solo está protegido por el Gobierno”, consideró Spedding.

Es la “Gringa Alicia”. Así le dicen sus compañeras cocaleras. Viste igual pollera, sombrero y un tiene un aguayo en la espalda. Participa de las marchas a favor de Adepcoca y está en contra del mercado paralelo dirigido por Alanes.

El Gobierno no respeta la independencia sindical e insiste en promover organizaciones sociales que tienen alineación partidaria, eso no tiene que existir. La historia del sindicalismo agrario campesino muestra el pacto militar-campesino y luego hubo masacres. Llegaban con tanques y asesinaban, a raíz de eso nació el sindicalismo con independencia y eso costó sangre, recordamos a Genaro Flores y ahora vemos al MAS que hace lo mismo, quieren organizaciones partidarias, cuando las organizaciones no deben seguir ninguna líneaEl Gobierno se dedicó a fomentar estas organizaciones paralelas y ahora se ve en este conflicto con el grupo de Arnold Alanes, quien no tiene base social”, detalló Spedding.

Conflicto innecesario

La intelectual inglesa, pero que se considera más boliviana, anuncia que desde esta semana las mujeres cocaleras liderarán las movilizaciones en contra del mercado paralelo de Adepcoca. De libros prefiere no hablar, por ahora, aunque dice que tiene más de 20 obras escritas. Es considerada por muchos expertos como la mejor novelista de Bolivia.

Arnold Alanes no tiene bases. No hay motivo para dialogar con él, es un títere del Gobierno. Es más, Arnold Alanes no fue elegido, en algunas regionales ni siquiera votaron y hubo rechazo a esas elecciones. El único lugar donde hubo votación era en La Asunta y también ahí se desconoció la elección. No sé cómo el Gobierno lo reconoce si ni siquiera se conoce con cuántos votos ha sido elegido”, dijo Spedding.

No deja de bolear. Destaca el valor nutricional de la coca y asegura que este fin de semana se dedicará a sus cultivos para luego partir a La Paz en el reinicio de las movilizaciones. “Ya coseché mi coca y la estoy secando. Soy productora de coca, pero también apoyo la causa. Este conflicto es artificial, es innecesario, es debido a la terquedad del Gobierno”, dijo.

Del MAS tampoco prefiere hablar. El partido se le despintó porque veía en Evo Morales una esperanza política, pero no lo fue. Insiste en que el MAS promueve el paralelismo y que eso es algo imperdonable en el sindicalismo.