Bolivia: Santa Cruz se prepara para un nuevo paro cívico por el censo

Bolivia se encuentra preparándose para conmemorar el día de su declaración de independencia, este 6 de agosto. Tendría que tratarse de un día de fiesta y celebración, donde las principales autoridades del país rinden homenaje a quienes lo fundaron, y tal vez destacar el camino que ha emprendido para un futuro promisorio.

Sin embargo, el país se encuentra en una crisis tan profunda en distintos ámbitos, con una perspectiva que incluso puede empeorar, por lo que será muy difícil justificar cualquier clima festivo que se pueda encontrar.

Actualmente en Bolivia se pueden contar decenas de conflictos y enfrentamientos con motivo de, por ejemplo, la postergación del censo de población y vivienda hasta 2024. Mientras se preparan para llevar adelante su propio proceso de levantamiento de datos, Santa Cruz se prepara para realizar su segundo paro cívico después del fracaso el buscar un acuerdo con el régimen de Luis Arce Catacora para que este trabajo sea realizado en 2023.

Se trata de la segunda huelga generalizada y pacífica en el departamento con la economía más importante del país luego del 25 de julio, e incluye el cierre de fronteras. Está convocada por la gran mayoría de las principales autoridades y líderes políticos, a excepción de la alcaldía de su ciudad capital, y está programada para que dure 48 horas a partir de la primera hora de este 8 de agosto.

Pero el conflicto entre Santa Cruz y el régimen de Arce Catacora no es el único problema grave que se registra en el país. También en el mismo departamento, en distintas provincias de los llanos de la Chiquitania, hay una serie bloqueos de carreteras importantes que lo dejan parcialmente aislado con centenas de vehículos del Transporte Pesado, Lecheros y Agroindustriales, que se encuentran varados o que no pueden trasladar mercadería no solo al interior del país, sino que tampoco pueden exportar sus productos a países como Brasil.

Los bloqueos en lugares como Pailas o Guarayos son por distintas causas, como la de campesinos que demandan dotación y titulación de tierras al Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), o la de los propios nativos con los que se enfrentaron, y que se ven perjudicados por la medida porque las tierras donde están asentados son áreas protegidas.

Santa Cruz estuvo con la economía paralizada o semi paralizada durante semanas, pero todo esto parece ser ya parte de la cotidianidad del país. No es extraño sufrir bloqueos de carreteras en cualquier momento y lugar, y por cualquier motivo.

No obstante, estos problemas ilustran el profundo deterioro institucional al que el Movimiento al Socialismo (MAS) ha llevado al país al menos desde que tomó el poder en 2006, sino desde que Evo Morales empezó con esta cavernaria y delincuencial medida de presión desde que se convirtió en líder cocalero en los años 80 y 90.

Pero los principales problemas que hoy se identifican no tienen que ver únicamente con el ámbito económico, sino también en el de la justicia, de acuerdo al informe Delphi 2022 de la fundación Friedrich-Ebert-Stiftung publicada el pasado mes.

Como caso emblemático, la expresidente Jeanine Áñez continúa encarcelada de manera ilegal desde el 13 de marzo de 2021, y tanto el régimen de Arce como el propio Morales por su cuenta están logrando que la opinión pública distraiga su atención de todo lo que este gravísimo caso de violación de Derechos Humanos representa para el presente y futuro del país.

El país atraviesa por esta crisis debido fundamentalmente a la forma de gobernar del régimen, que no tiene respeto alguno por el Estado de Derecho, así como por el modelo económico que ha impuesto, que primero ha concentrado los recursos en la administración central, y que luego los ha derrochado en una perversa dinámica prebendaria que, claramente, hoy es incapaz de seguir sosteniendo.

Bolivia ha llegado a un punto en el que los conflictos se multiplican con el pasar del tiempo en una clara disputa por encontrar justicia y alcanzar a repartirse recursos que en realidad ya no existen, y cuyo principal responsable es el régimen de Arce Catacora y su partido.

¿Es que el país “está saliendo adelante” realmente, o está saliendo hacia adelante y hacia abajo?