Tarija: En 5 años, los desembolsos por renta petrolera cayeron 60%

Según datos de la Gobernación de Tarija, por ejemplo, de 2015 a 2021 las regalías disminuyeron un 78%, un 62% el IDH y un 46% el IEHD, esto ha derivado en la reducción del presupuesto departamental hasta en un 65%

Tarija: En 5 años, los desembolsos por renta petrolera cayeron 60%
La producción y venta bajó

Fuente: El País

Desde la gestión 2015, los ingresos por concepto de renta petrolera en el país no han sido sostenidos, esto debido al inestable precio internacional y a la pandemia por la Covid-19. Esa situación repercute en el Presupuesto General de la Nación (PGN), pero, sobre todo, en los presupuestos de entidades públicas como gobernaciones, alcaldías y universidades. En el departamento de Tarija ese bajón de recursos golpeó con mayor fuerza, pues al menos el 70% del presupuesto de la Gobernación, principal entidad pública, depende de la renta petrolera.

Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, de 2015 al 2021 los desembolsos al departamento de Tarija de las regalías cayeron un 60 por ciento. De recibir 2.525.454.000 bolivianos el 2015, pasó a recibir 1.006.995.025 bolivianos el 2021, y para este 2022, si el precio del barril de petróleo se mantiene por los 50 dólares, se prevé 945.324.142 bolivianos. Estas cifras son departamentales, es decir que afectan a la Gobernación, alcaldías, universidad y el Gobierno Regional del Chaco.

“Hay que apoyar al sector empresarial y dejar de pensar que el sector público, sea nacional o departamental, es la encargada de mejorar el empleo y los ingresos de la población” Fernando Romero ECONOMISTA

En el caso del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), las cifras también han ido de cayendo. De recibir 224.394.000 el 2015, el pasado año bajó a 84.569.534 bolivianos y para este 2022 se prevé un ingreso de 75.452.195 bolivianos.

Mientras que por el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y Derivados (IEHD), de recibir 50.991.000 bolivianos el 2015, el 2021 al departamento de Tarija llegaron 27.678.239 bolivianos, y para la presente gestión se prevé ingresos por 38.051.354 bolivianos.

Estas cifras implican que la renta petrolera, en total, cayó un 60 por ciento en el departamento de Tarija.

Para el analista, Fernando Romero, este bajón de recursos afecta más a la Gobernación, ya que la renta petrolera es su principal fuente de ingresos, mientras que los municipios y universidades, si bien reciben también recursos, tienen otros ingresos propios que engrosan sus presupuestos.

Para la Gobernación de Tarija, por ejemplo, de 2015 a 2021, las regalías disminuyeron un 78%, un 62% de IDH y un 46% de IEHD, esto ha derivado en la reducción del presupuesto departamental hasta en un 35% de 2020 al 2022.

“Esto demuestra que la economía de nuestras instituciones en su conjunto, gobernación, alcaldías y universidad, es muy dependiente de la renta petrolera, de los volúmenes de producción y de los precios internacionales de venta de gas natural”, recalcó Romero.

Más gastos que ingresos

Otro aspecto que afecta al presupuesto departamental es el déficit fiscal, es decir que se gasta más de lo que ingresa a las arcas departamentales.

Según datos oficiales, el 2018 hubo un déficit de 359 millones de bolivianos, el 2019 fue de 327 millones de bolivianos, el 2020 de 341 millones y el 2021 de 254 millones de bolivianos. Mientras que para el 2022, la gestión de Oscar Montes proyectó que el total de gasto ejecutados y el total de ingresos recibidos sean iguales, es decir que no haya déficit fiscal.

¿Cómo revertir esa situación? Para el analista, buenas políticas públicas, un Pacto Fiscal, la priorización de los recursos, en cuanto a inversiones y gastos, una reingeniería financiera que implique un ajuste presupuestario, puede ayudar a que la economía de Tarija se estabilice.

“Otra clave es buscar el apoyo para el sector empresarial, dejar de pensar que el sector público, sea nacional o departamental, sea la encargada de mejorar el empleo y los ingresos de la población. Si al sector empresarial se lo protege de cierta manera, al menos de la economía informal y del contrabando, y se lo ayuda a ser más competitivo y seguir produciendo, las cosas pueden mejorar. Pero para eso se necesita consenso, porque mientras las autoridades sigan peleando por migajas, como el 1%, no se llegará muy lejos”, enfatizó.

Ampliar demanda interna para mejorar la economía

Zenón Pedro Mamani Ticona, economista, considera que la clave del desarrollo económico está en aumentar la demanda interna.

“La demanda interna mide el grado de desarrollo y el bienestar de un país, cuando este indicador crece, la economía tiende a crecer con mayor producción y empleo. En otras palabras, este indicador corresponde al gasto en bienes y servicios para consumo e inversión, que realizan las personas, empresas (privadas y públicas) y el Gobierno, en todos sus niveles”, explica.

Mamani recordó que durante el periodo 2006 al 2019, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) promedio fue de 4,7%, un crecimiento que lo atribuye a la demanda interna que estuvo en un promedio de 5,3%.

“La fortaleza de la demanda interna supo aguantar los golpes externos durante la crisis financiera y desplome de los precios de materias primas, y el desempleo urbano abierto disminuyó de 8,1% en 2005, a 4,8% en 2019, resultado atribuible a la administración de la economía bajo el Modelo Económico Social Comunitario Productivo”, recalcó, a tiempo de indicar que el 2020 esos indicadores, por un mal manejo de la economía y la pandemia del Covid-19, se redujeron, por lo que el PIB cayó a menos -8,8%, influenciado por la caída de la demanda interna en menos -11,9%.

“Para la gestión 2022 se tienen expectativas positivas, se prevé un crecimiento del 5,1% del PIB, el fortalecimiento de la demanda interna impulsada por mayor inversión pública con 5.015 millones de dólares, incremento de la capacidad productiva del país generando mayores fuentes de empleo y nuevos ingresos”, destacó.