Gobierno embarca a escolares sobre olas de incertidumbres

Las actividades escolares inician este lunes en un mar de incertidumbres porque el ministro de Educación, Adrián Rubén Quelca Tarqui, en casi tres meses no presentó un “plan seguro de retorno a clases” para los estudiantes, como sugiere La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), sino efectuó cálculos y se caracterizó por la improvisación, solo manteniendo el discurso de que las clases se inician como derecho, sin saber cómo se va a encarar.

Desde el 17 de diciembre, tras nueve días de su posesión, empezó a efectuar declaraciones sobre la implementación de las clases semipresenciales e intercaladas. “Se ha pensado”, “la idea es” y “si establecemos acuerdos” con los municipios y gobiernos departamentales vamos a tener unidades educativas con medidas de bioseguridad, aseguró; a pesar de que el Servicio Departamental de Salud (Sedede), la Alcaldía de La Paz  y de otras regiones del país pidieron efectuar reuniones para establecer los protocolos, alistar pruebas para los profesores y tomar las medidas de precaución en las unidades educativas.

El 15 de diciembre, el Ministro reculó y puso en duda las “clases semipresenciales” por la evolución de las infecciones de la Covid-19; sin embargo, anunció la preparación de un “modelo con cinco medidas de bioseguridad” en las unidades educativas del país que se desconocen hasta la fecha, cuando estamos a horas de la inauguración de la gestión educativa. La autoridad de la cartera del Estado advirtió, a mediados del último mes del 2020, la pretensión de efectuar “conversaciones con las autoridades de los distintos municipios y departamentos” para la implementación de las medidas de bioseguridad que quedó como un anuncio.

La ciudadanía tuvo un hálito de esperanza en el “Sexto encuentro pedagógico del sistema educativo plurinacional por la recuperación del derecho a la educación para todas y todos”, convocado por el gobierno de Luis Arce, para que esboce y defina las medidas de bioseguridad para más de 2,9 millones de estudiantes registrados en el Subsistema de Educación Regular, pero el evento gubernamental fue otro escenario más de deliberación política e ideológica de los militantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), la necesidad de un plan de bioseguridad para nuestros hijos quedó navegando en los deseos.

Lo insólito, que también demuestra la incapacidad y el fracaso de los ministros de Educación y Salud, obviamente de la administración del MAS, es que mediante la Resolución Ministerial 001/2021, deslindaron la responsabilidad de asumir las medidas de bioseguridad y las modalidades del “retorno seguro” a las clases de la niñez y adolescencia, sino que delegaron el trabajo a los padres de familia y los directores distritales de educación.

El artículo 5, de la Resolución Ministerial 001/2021, dispone que “la o el Director Distrital de Educación en atención al Informe Epidemiológico emitido por autoridad competente, las disposiciones del Ministerio de Salud y Deportes y en coordinación con la Comunidad Educativa, podrá elegir una de las modalidades…”.

PUBLICIDAD

El Gobierno solamente dejó en intenciones la reunión con más de 340 municipios y los nueve gobiernos departamentales, consecuencia de ello saltaron a luz la falta de al menos 8.000 ítems de profesores, la ausencia de los servicios de Internet en los telecentros educativos, la incapacidad de centenares de padres de familia para dotar de equipos de computación a sus hijos, la confusión sobre el uso de los “textos y las cartillas educativas”, la ausencia de la señal de Internet en las áreas rurales, el desconocimiento de los horarios de los programas y las modalidades de educación por radio y televisión.

En los últimos días, el Ministro Quelca nuevamente intentó “lavarse las manos” de su responsabilidad de gestionar y definir las pensiones en las unidades educativas privadas, sin embargo, la presión de los padres de familia hizo que tomara la “papa caliente” en sus manos que luego intentó enfriarla con el anuncio del cobro “racional”, el “visado de los contratos” y hasta la elaboración de una “tabla” de pensiones.

En las últimas horas, se conoció que «prima la incertidumbre y varias falencias a días del inicio de las clases» porque los padres se encuentran desinformados sobre la hora de clases, los materiales educativos a utilizar, el tiempo de conexión diario de los estudiantes y los costos del servicio de Internet; mientras, la mayoría de los 14.000 profesores se capacitaron según su alcance en el uso de las herramientas virtuales, pero de ellos el 40 por ciento, mayores de 50 años, enfrentan muchas dificultades.

Ante esta situación de incertidumbres, los profesores amenazaron con no volver a las clases porque no hay condiciones y menos se implementaron los protocolos de bioseguridad en «80 por ciento de las unidades educativas de los gobiernos municipales» del país, pero en pleno ascenso del rebrote de la pandemia, solamente en La Paz, perdieron la vida centenar de educadores.

En consecuencia, mediante un seguimiento a las declaraciones y las acciones del Ministro de Educación constatamos dos meses de «globos de ensayos» y un mes de «buenas intenciones». La gestión educativa surca de un puerto de indecisiones a un mar de incertidumbres por la incapacidad de gestión y planificación de los órganos rectores de educación, salud y del gobierno nacional.

La educación y la salud son los pilares de cualquier sociedad en vías de crecimiento, porque la educación es la mejor arma para combatir la desigualdad y la pobreza, aparte de enriquecer la cultura y los valores; en tanto, la salud es un bien público fundamental para el bienestar de una sociedad que lidia por forjar su desarrollo humano y el progreso económico.