¿De verdad China acabó con la pobreza extrema?

El gobierno de la segunda potencia económica mundial celebra el fin de la pobreza extrema, tras años de medidas y ayudas a los más desposeídos. Sin embargo, expertos plantean dudas.

Niños trabajadores en China.

Fuente: DW

Casa por casa. Así fue el trabajo que decenas de miles de funcionarios del gobierno chino realizaron durante años para catastrar el estado de cada vivienda y la situación financiera de cada familia del país, para lograr un ambicioso objetivo que se impuso el presidente del gigante asiático, Xi Jinping: acabar con la pobreza extrema el año 2020. Se trataba de un plan que, en cualquier caso, debía estar cumplido a cualquier precio antes del centenario del Partico Comunista de China, que se celebra en julio de 2021.

Pues bien, ya en 2020 China dio por alcanzada la meta y notificó a la humanidad de haber erradicado completamente la pobreza extrema, que el gobierno considera es aquella que padecen las familias que viven con un ingreso inferior a los 2,30 dólares por día y persona. Se trata de un piso algo superior al que establece el Banco Mundial, que considera que 1,90 dólares por día y persona marca la diferencia entre los pobres y los extremadamente pobres.

De esta forma, en el discurso oficial, China dice haber sacado de la extrema pobreza, desde que lanzó sus reformas económicas en 1970, a 800 millones de personas. «Ningún otro país puede sacar cientos de millones de personas de la pobreza en tan poco tiempo”, celebró el presidente chino durante una ceremonia con toda pompa en el Palacio del Pueblo en Pekín, el pasado 25 de febrero. «Es un milagro humano que quedará en la historia”, estimó Xi, que prometió compartir «la experiencia china” con otros países.

El presidente de China, Xi Jinping.El presidente de China, Xi Jinping.

Las ventajas del modelo, dice Xi

Entre las medidas se cuenta no solo un complemento estatal a los ingresos cuando estos son menores al límite impuesto por las autoridades, sino también ayudas para mejorar los cultivos y diversificar las cosechas, la construcción de infraestructura para acercar a los productores con sus eventuales compradores, fondos adicionales para mejorar las condiciones de los hogares, etcétera.

Xi Jinping dice que China ha conseguido estos logros gracias a «un enfoque realista y pragmático” y por medio de «las ventajas políticas del sistema socialista, que puede agrupar los recursos necesarios para emprender grandes tareas”. En los últimos ocho años, la segunda potencia económica del planeta ha invertido 246 mil millones de dólares en la lucha contra la pobreza.

«Durante los últimos 40 años, el crecimiento económico de China ha permitido que más de 800 millones de chinos salgan de la pobreza extrema… es un logro extraordinario”, dice Martin Raiser, director del Banco Mundial para China. Sin embargo, hay expertos que estiman que el aumento de los ingresos ha sido tan explosivo en China, que la actual línea de la pobreza ya quedó obsoleta. De hecho, el Banco Mundial sugiere que no sean 2,30 dólares, sino 4,60 los que marquen ese umbral.

«La actual línea de pobreza rural, unidimensional, ya no refleja lo que significa ser pobre en una sociedad que evoluciona rápidamente», afirma Terry Sicular, de la Universidad de Western Ontario. Además, la gente sigue estando en una situación de inestabilidad que, al más mínimo declive económico global, los llevará irremediablemente de vuelta a la pobreza extrema. «La eliminación de la pobreza en un momento determinado no elimina la pobreza”, zanja Sicular.

DZC (EFE, AFP)