Qué secuelas pulmonares puede dejar la Covid-19

Jorge Moisés Lafuente, además de ser neumológo en el hospital Clinic de Barcelona, España, y colaborador de Masvida Cochabamba, dedica gran parte de su tiempo a atender pacientes con Covid-19, en específico a las personas que tienen complicaciones trombóticas pulmonares.

“Las secuelas del coronavirus son más frecuentes en aquellos enfermos que sufrieron un cuadro más grave. Es decir, aquellos enfermos que estuvieron ingresados en una sala de cuidados intensivos, los cuales tendrán más complicaciones a comparación de aquellos enfermos que estuvieron ingresados en una sala convencional o pasaron la Covid en su casa”, explicó Lafuente durante el programa LT Salud.

Secuelas pulmonares

A los 30 o 60 días del alta médica por la enfermedad, la mayoría de los pacientes mencionan dos síntomas: la fatiga y la falta de aire. Los síntomas menos frecuentes son la persistencia de la tos o el dolor torácico. Los pacientes, además, en palabras de Lafuente, se quejan de síntomas de índole psicológico.

“Es muy frecuente encontrar aquellos pacientes que aquejan trastornos de ansiedad y depresión, además de trastornos por estrés postraumático. La persistencia de alteraciones como son la ausencia de percepción de sabores, la falta de olfato, la anosmia, son mucho menos frecuentes y en general se terminan resolviendo”.

El profesional destacó que existen otros síntomas inespecíficos, como el dolor de cabeza, las mialgias, el dolor de los músculos y articulaciones. Síntomas que aún pueden persistir, pero son menos frecuentes que los dos primeros citados.

Secuelas secundarias de cuadros críticos

Algunas secuelas que se presentan son “la miopatía del enfermo crítico o la debilidad del ingreso prolongado en una UCI y las complicaciones o secuelas derivadas de la traqueostomía para poder respirar”.

En este grupo de pacientes juega un papel importante para su recuperación la parte de un grupo multidisciplinar de profesionales, entre los que se incluyen además a los fisioterapeutas.

En los datos mencionados por Jorge Lafuente, se demuestra que el seguimiento de los pacientes que padecen Covid-19 deben tener un enfoque integral y el tratamiento debe ser individualizado, participando varios especialistas, según mencionó.

“El aparato respiratorio, de lejos, el más afectado por la Covid-19, en mayor o menor medida en la fase aguda de la enfermedad, produce una neumonía que dará lugar a una insuficiencia respiratoria”, abocando al cuadro más grave al que se enfrentan los afectados.

De este modo, los síntomas persistentes más frecuentes son aquellos relacionados con el aparato respiratorio y así las secuelas más frecuentes del coronavirus son aquellas relacionadas con el pulmón.

“Entre un 25 a 40 por ciento de los pacientes que tuvieron una Covid-19 grave tendrán alteraciones en las pruebas de función pulmonar en espirometría forzada o en la DLCO, que es una prueba que evalúa la transferencia, la difusión de monóxido de carbono del alveolo al capilar. Es decir, de la unidad funcional del pulmón”, además uno de cada cuatro enfermos presentarán disminución de la DLCO, afectación de esta prueba funcional.

Las complicaciones menos frecuentes son las que están relacionadas al cuadro inflamatorio de la Covid-19, a la tormenta de citoquinas.

“Hay enfermos que entre los siete a 10 días de la enfermedad aguda desarrollan un cuadro inflamatorio muy marcado y en este grupo de pacientes hemos observado que puede existir un cuadro de secuelas que podríamos denominar fibrosis pulmonar”, mencionó, poniendo como ejemplo al pulmón sano como una esponja. Es entonces que, en estos enfermos, los tratamientos que realizan son corticoides, en pautas descendentes largas y los datos reales de la afectación de los meses siguientes.

Otro aspecto de las complicaciones pulmonares, que mencionó Lafuente, son aquellas referentes a la circulación pulmonar.

“Sabemos que la embolia pulmonar al parecer es más frecuente en los pacientes con Covid-19. Recomendamos por este motivo en todos los pacientes que tuvieron coronavirus tener un alto índice de sospecho de tromboembolia pulmonar y mantener la anticoagulación entre tres a seis meses de tratamiento”.

En la mayoría de los casos, el tratamiento mencionado será suficiente para resolver en tromboembolismo pulmonar. Los pacientes realizando aquello, no tendrán secuelas del virus.

Lafuente concuerda con otros grupos en que el seguimiento del paciente con coronavirus, en especial los que tuvieron un cuadro grave, debe ser tratado por un grupo especializado de neumólogos que tengan una visión integral y una visión multidisciplinar de las secuelas y además otras especialidades que pueden ser fundamentales, como se mencionaba anteriormente, los fisioterapeutas o rehabilitadores.

“Deberán incluir en este seguimiento de los enfermos pruebas para poder evaluar de manera objetiva el grado de afectación pulmonar, como son las pruebas de función pulmonar, la espirometria, los volúmenes pulmonares y la prueba de difusión. Las pruebas de imagen, una radiografía de tórax o un escáner de tórax, para poder evaluar de forma objetiva y tener una idea clara del grado de afectación de estos enfermos”, dijo el especialista.

En referencia a las lecciones que deja la Covid-19, Jorge Lafuente señaló que existe un incremento marcado del número de contagios, del número de hospitalización, así como de cuadros graves y de mortalidad. A esto se suma que desde la primera ola se ha visto un impacto en las enfermedades no covid, que se han retrasado en su diagnóstico y tratamiento. Además del importante impacto económico que tiene y que vendrá, explicó.

“En Bolivia debemos saber que la pandemia está lejos de haber terminado. No debemos relajar las medidas de bioseguridad, de distanciamiento social. Debemos exigir que la contención de la pandemia de la Covid-19 sea una prioridad nacional. Exigir políticas de contención de la pandemia, políticas de estímulo económico, así como políticas de índole social”, concluyó el profesional mencionando que si se hacen bien las tareas, los protocolos de actuación y de diversos aspectos relacionados con el manejo de la enfermedad; así como fortalecer los hospitales, la atención primaria y se dan medidas de soporte, se puede reducir la mortalidad de la enfermedad.

Para concluir, explica los siguientes puntos:

– Las secuelas de la Covid-19 pueden ser frecuentes y deberán ser evaluadas por un especialista con una visión integral y con la participación de un equipo multidisciplinar.

– Se necesitarán pruebas para saber el alcance real de las secuelas pulmonares de la enfermedad.

– Las medidas de bioseguridad y de distanciamiento no deben quitarse.

– Las medidas de contención de la pandemia deben ser una prioridad.

– Se deben establecer protocolos de actuación y fortalecer a los hospitales.

“Esto para que “así el pronóstico de la enfermedad sea menor”, concluyó Jorge Moisés Lafuente.

Los Tiempos