Covid-19: La posibilidad del rebrote ¿Incidirán las elecciones?

Lo dijo la ministra de Salud, Eidy Roca. Reconoció un incremento de casos de coronavirus en los departamentos de Tarija y Santa Cruz, en el primer caso tiene que ver con la cercanía de la frontera con Argentina donde los contagios se han disparado, y en cuanto a Santa Cruz, la situación se habría originado en los actos públicos proselitistas de las últimas dos semanas, que movilizaron a una masa de gente sin ningún tipo de protección de bioseguridad.

“El informe semanal que nos da Epidemiología nos muestra que, si bien en el caso de Santa Cruz ha habido una subida de casos que no es importante, nos da una señal de alarma para tomar medidas inmediatas”, dijo la ministra a tiempo de explicar que ese incremento se debería a las campañas electorales que provocaron aglomeraciones de personas. “Lo que tenemos que cuidar es que este descontrol que se ha dado por el tema electoral sea debidamente controlado”.

Elecciones en una situación de meseta

Julio fue el peor mes para el país en términos de la pandemia. En los reportes de casos de coronavirus ese mes se llegó a tener 2.000 nuevos casos por día. La semana entre el 14 y el 21 de julio en Santa Cruz, el departamento a la cabeza de los reportes diarios, fue la más crítica, pues solo en ese lapso se llegaron a contabilizar 5.000 infectados. Fue entonces cuando el Comité Científico Nacional recomendó al Tribunal Supremo Electoral (TSE) trasladar la fecha de elecciones, pues el 6 de septiembre no era aún el momento indicado. Sostuvo que la jornada de votación (cita que propiciaría gran aglomeración de gente) debía fijarse cuando haya un descenso de casos diarios sostenido, de por lo menos 14 días.

Para septiembre todavía la cantidad de casos nuevos iba a ser elevada (se proyectaba). Ahora está bajando gradualmente, si esto continúa hasta el día de las elecciones, evidentemente, la nueva fecha (18 de octubre) fue la más propicia. Sin embargo, la población no debe sentirse alentada por esta baja de casos, todavía no es tiempo de cantar victoria”, explica José Luis Zeballos, coordinador del Comité Científico que asesora al Ministerio de Salud.

El descenso empezó desde el 9 de septiembre, última fecha con números altos, ese día fueron 1.037. En la primera semana de octubre la media de casos diarios en Bolivia bajó hasta 342, número que alienta a pensar que hay una transmisión baja del coronavirus. Coinciden en ello Marcelo Ríos, director del Servicio Departamental de Salud y el doctor Zeballos.

Como la pandemia empezó a extenderse por el mundo en enero y a Bolivia llegó en marzo, hay meses de ventaja en los que el país puede mirarse al espejo, anticipando el comportamiento del virus. En esa lógica, esperar la segunda ola, que está arremetiendo en Europa, es previsorio.

Segunda ola

Europa vivió lo peor del Covid-19 en abril y mayo, y en septiembre está experimentando un repunte, especialmente Francia, Grecia, España, Dinamarca, Italia, Reino Unido y Alemania. En estos países se está iniciando una segunda ola que los está obligando a volver para atrás en la flexibilización de medidas restrictivas.

Pasaron unos cuatro meses para que reaparezca el rebrote, mismo que está asociado, según el doctor Zevallos (aclarando que se trata de una hipótesis razonable), a la flexibilización de las medidas de control de la pandemia. “En Europa era temporada de verano, se abrieron las playas, los clubes nocturnos y nuevamente la población empezó a hacer aglomeraciones”.

La gente se relajó y repuntaron los casos, de ahí la importancia de continuar con las medidas de protección. El asunto es que una de esas medidas es evitar las aglomeraciones, algo que no está pasando en Bolivia desde que comenzaron las campañas políticas (gente en grupo, muy cerca unos con otros y, en algunos casos, sin barbijo).

Un posible despegue del Covid-19 luego de las elecciones es probable, pero si ocurriera así va a ser un ascenso lento. ¿Por qué? En palabras del doctor Ríos, el rebrote no será explosivo porque el comportamiento de la población está ayudando (hay más conciencia sobre las medidas de bioseguridad), y también porque el sistema no va a ser capaz de captar a los nuevos infectados porque la gente ya no acude a los centros de salud, prefiere quedarse en casa y automedicarse, y tampoco requiere pruebas PCR para confirmar la enfermedad, opta por pruebas rápidas.

Este último fenómeno es la misma razón por la que el Sedes no puede estar seguro si julio fue el peor mes. El registro oficial toma en cuenta solo las pruebas PCR, por lo que toda la gente enferma que no pudo acceder a una prueba por hisopado o que prefirió hacerse una prueba rápida, no entra en la estadística. El sistema no los está captando y, por lo tanto, las cifras oficiales podrían no estar pintando la realidad (hay un subregistro).

Si bien en julio hubo el momento más elevado del registro, no hay seguridad de que ese haya sido el pico mayor, tampoco se tiene certeza de cuánto tiempo duró. “Coincidió con la apertura del laboratorio de El Remanso, a partir de ahí se elevó la cifra de casos porque ya había mayor capacidad para testear”, revela Ríos. Lo mismo puede pasar con la segunda ola.

Elecciones

Los días de campaña electoral llegaron en una situación de meseta con transmisión baja de coronavirus, pero “esto genera una falsa sensación de tranquilidad”, explica Ríos, instando a no confiarse. Es más, una luz de alarma ya se prendió, pues hace tres semanas había unidades de hospitalización y de emergencia con bajísima ocupación, pero ya empezaron a llegar reportes de que en la seguridad social están ingresando más pacientes nuevamente.

¿Serán las elecciones el foco que propicie la segunda ola? “Vamos a ver elevarse un poco las cifras. El día de las elecciones no tendría incidencia tan explosiva con un reglamento y una buena capacidad de contención. Lo que preocupa son las actividades previas, los mitines, las concentraciones”, dice Ríos. Agrega que los efectos podrían verse dos semanas después (si es que la gente reporta), coincide con él el doctor Zeballos, que dice que noviembre será el mes para estar alertas.

Prevención

El Gobierno reconoce que las elecciones generarán una elevada concentración de personas, por lo que se está extremando esfuerzos para evitar una nueva ola de contagios, así lo afirmó el ministro Iván Arias. Por su parte, la ministra de Salud, Eidy Roca, instruyó a los Sedes a presentar sus planes de contingencia ante un eventual rebrote.

Mientras que la Gobernación tiene a punto su estudio de seroprevalencia, con 20.000 pruebas rápidas para ir por el departamento buscando casos y levantando información, con miras a contener la temida segunda ola. Han sido los incendios forestales los que complicaron el arranque en los 56 municipios.

Todo apunta a que la fórmula del éxito es: anticiparse y prepararse.

El Deber