Por contar que se iba de fiesta, niño fue obligado por su madre a ingerir heces fecales en Potosí

Un menor, de siete años, fue obligado por su madre a ingerir las heces fecales de su hermanita como castigo en su domicilio ubicado en la zona Alta de Potosí, informó ayer a los medios de comunicación, la responsable de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNA), Claudia Heredia.

Explicó que por el Ministerio Público conocieron un hecho de violencia a tres menores de edad (de 4, 7 y 11 años). Los niños quedaron al cuidado de su madre tras la separación de sus progenitores, pero la mujer los descuidaba y solía salir con frecuencia a fiestas dejándolos solos.

El niño, de siete años, le contó a su progenitor que su madre se iba de fiesta y que no los cuidaba, durante una visita. La mujer se enteró y le dijo “para que le cuentas a tu papá lo que salgo. Por eso, vas a comer estas heces fecales”, según relató Heredia.

La responsable de la dependencia de protección al menor repudió el actuar de la progenitora. Indicó que el Ministerio Público abrió el caso por violencia a los tres niños, pero que la Defensoría de la Niñez intervendrá y pedirá la ampliación de la denuncia para que la madre sea sancionaba por la conducta que adoptó contra el niño, de siete años.

Los menores de edad se encuentran al cuidado de su padre, mientras la progenitora, de unos 30 años, fue aprehendida y debe responder ante la justicia por el maltrato infantil.

OTRO HECHO

La Defensoría rescató a tres niños (de 2, 5 y 6 años) en Potosí; una con discapacidad física y motora en un 83%. La madre los dejaba al cuidado de una adolescente, de 13 años. Se conoció que la progenitora los golpeaba con cables y palos y que algunas veces los dejaba sin alimentos.

La niña con discapacidad aparentemente tiene un trauma severo puesto que gritaba cuando algún funcionario se les aproximaba. “Piensa que se le va a golpear como la mamá la agredía”.

Los niños indicaron que su madre llegaba en estado de ebriedad y que los golpeaba. Se prevé que los menores de edad se integren a la familia ampliada como los abuelos puesto que manifestaron su predisposición de cuidarlos tras conocer que sufrían violencia. La progenitora está siendo procesada por el maltrato.

La pandemia del coronavirus y sus condiciones de confinamiento aumentó la vulnerabilidad a la violencia y el malestar psicosocial en la niñez, adolescencia y juventud. Según dato de Aldeas Infantiles SOS, cada año más de seis millones de niñas y niños sufren abuso severo en los países de América Latina y el Caribe, y más de 80 mil mueren a causa de la violencia doméstica.

Opinión